El verano terminó hace menos de una semana y el otoño ya empezó a dar sus primeros signos. Este lunes, 28 de septiembre, siete distritos están bajo aviso amarillo debido a la previsión de tormentas eléctricas, lluvias intensas y la posibilidad de granizo, informó el IPMA (Instituto Português do Mar e da Atmosfera).
Beja, Bragança, Guarda, Castelo Branco, Portalegre, Évora y Faro son los distritos cubiertos por este aviso. El IPMA prevé condiciones favorables para la ocurrencia de fenómenos localizados, con lluvias entre 10 y 20 mm en una hora, posibilidad de granizo con diámetro inferior a 2 cm y ráfagas entre 70 y 90 km/h.
La inestabilidad debería prolongarse en los próximos días, con lluvia prevista en varias regiones del país al menos hasta el miércoles.
Con el cambio del tiempo llegan también condiciones de conducción menos favorables. Por ello, hay algunos cuidados que debe tener en cuenta antes y durante un viaje.
Reducir la velocidad y aumentar la distancia
Con lluvia, la adherencia disminuye y la visibilidad empeora. Una de las primeras recomendaciones es reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad respecto al vehículo de enfrente.
Frenados, aceleraciones o cambios de dirección bruscos también deben evitarse, sobre todo cuando hay mucha agua acumulada en la carretera. La Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil recomienda una conducción defensiva, con velocidad reducida y especial atención a la formación de charcos de agua.
Antes de iniciar el viaje, también es importante verificar si las escobillas del parabrisas están en buenas condiciones y si la profundidad de la banda de rodadura de los neumáticos es adecuada. Cuanto más gastado esté un neumático, menor será su capacidad para canalizar el agua.
También es preciso confirmar el funcionamiento de la iluminación. En situaciones de lluvia intensa o visibilidad insuficiente, las luces de cruce adquieren especial importancia para ver y ser visto por los demás conductores.
¿Y si hay aquaplaneo?
La acumulación de agua en la carretera puede provocar aquaplaneo, un fenómeno en el que los neumáticos pierden temporalmente el contacto con la calzada.
Si esto ocurre, evite frenar bruscamente o realizar movimientos repentinos con el volante. Suavice progresivamente el acelerador y mantenga una trayectoria suave hasta que los neumáticos recuperen la adherencia con el asfalto.
Aquí, la velocidad también es muy importante, ya que cuanto mayor sea, menor será la capacidad de los neumáticos para evacuar el agua acumulada.
Atención al viento y al granizo
Además de la lluvia, el aviso del IPMA contempla todavía la posibilidad de ráfagas entre 70 y 90 km/h y caída de granizo.
Con viento fuerte, preste especial atención al cruzar zonas expuestas y al adelantar vehículos de gran tamaño, donde el cambio súbito de la fuerza lateral del viento puede sentirse con mayor claridad.
Siempre que sea posible, evite estacionar bajo árboles o junto a estructuras que puedan ser afectadas por el viento. En caso de granizo, un lugar cubierto puede ser la mejor forma de proteger la carrocería y los cristales. Si el fenómeno ocurre durante el viaje y la visibilidad se ve comprometida, busque abandonar la carretera y detenerse en un lugar seguro.
Si las condiciones se agravan significativamente, podría ser preferible interrumpir el viaje en un lugar seguro. Si es necesario detenerse en la berma, el vehículo debe quedar debidamente señalizado y, siempre que sea posible, fuera de la calzada.
Verificar el automóvil antes de salir
Con la llegada de la lluvia, éste también es un buen momento para revisar algunos elementos del automóvil. Además de los neumáticos, las escobillas y el sistema de iluminación, conviene confirmar el estado de los frenos y los niveles de los líquidos de limpieza del parabrisas.