El DS Nº7 llega al mercado para entrar en la arena de los alemanes. No será tarea fácil, pero no le faltan argumentos.
Hace décadas que marcas como BMW, Mercedes-Benz y Audi dominan la imaginación cuando hablamos del segmento premium. DS quiere contradecir esa idea y el nuevo DS Nº7 será una de las piezas más importantes para lograrlo.
Sucede al DS 7, el modelo más vendido de la joven marca francesa, con casi 200 mil unidades entregadas en todo el mundo. La responsabilidad es, por ello, considerable. El DS Nº7 ya puede reservarse en Portugal y llega para competir con propuestas como el Audi Q4 e-tron, el BMW X1/iX1 o el Mercedes-Benz GLB.
Para ello mantiene la apuesta por el confort, la sofisticación y la calidad que ya conocíamos del antecesor, pero añade por primera vez versiones 100% eléctricas, con una autonomía que puede llegar a 740 km. Y fue precisamente una de estas las que pude conducir con los paisajes de Provenza, en Francia, como telón de fondo:
No pasa desapercibido
Visualmente, el Nº7 no rompe con el legado del DS 7, pero tampoco se limita a actualizarlo. Las proporciones siguen siendo similares, aunque el nuevo SUV francés creció siete centímetros de longitud, hasta 4,66 m, y cinco centímetros en la distancia entre ejes. Ya la anchura y la altura se mantienen inalteradas: 1,90 m y 1,63 m, respectivamente.
Dimensiones aparte, merece mérito el trabajo de DS para que el Nº7 no pase desapercibido. Su aspecto es más futurista y sofisticado que el del antecesor, destacando la nueva firma luminosa, bastante afilada, y la parrilla retroiluminada.
En la extremidad opuesta, las luces traseras adoptan un diseño igualmente fino y expresivo, mientras que el nombre de la marca pasa a figurar por completo, en el centro de la puerta del maletero. A continuación encontramos la designación del modelo.
Lujo a la francesa
Es en el habitáculo donde el Nº7 realmente empieza a justificar sus ambiciones. La receta es familiar y claramente inspirada en el Nº8, manteniendo el foco en la comodidad y la sofisticación, con especial atención a los materiales utilizados.
Encontramos cuero de origen animal —un subproducto de la industria alimentaria, según la marca—, Alcantara, aluminio y madera auténtica. Todavía hay algunos plásticos más simples, sobre todo en las zonas inferiores, pero la calidad general es alta y la construcción se mostró sólida, sin ruidos indeseados.
Mas fue en el aislamiento acústico donde el Nº7 me sorprendió más. Es común encontrar vidrios laminados con aislamiento acústico en las puertas delanteras de propuestas de este segmento, pero el SUV francés lleva esta solución más lejos y también podría encontrarse en las puertas traseras.
El resultado es un habitáculo particularmente silencioso, sobre todo en las variantes 100% eléctricas. Es uno de esos casos en que la ausencia de ruido contribuye directamente a la sensación de calidad a bordo. Y aquí el Nº7 no le debe nada a los rivales alemanes.
Sereno, cómodo y silencioso
La vocación del nuevo DS Nº7 se confirma al volante. Todo sucede de forma muy serena, silenciosa y confortable. No busca ser el SUV más deportivo del segmento y tampoco es necesario que lo sea.
La suspensión predictiva DS Active Scan Suspension es una de las principales responsables. A través de una cámara ubicada en la parte superior del parabrisas, el sistema analiza la carretera por delante y anticipa las irregularidades, ajustando individualmente los amortiguadores antes de llegar a ellas.

En el modo de conducción más deportivo, la suspensión se endurece y la dirección gana peso. Pero eso no transforma la personalidad del Nº7. El confort continúa claramente por encima del involucramiento dinámico.
La dirección no es particularmente comunicativa y no invita a “atacar” una carretera sinuosa. Aun así, los 245 cv y 343 Nm de la versión E-Tense FWD Long Range que conduje son más que suficientes para cualquier uso y la batería instalada en el piso ayuda a mantener un centro de gravedad bajo.
No estamos ante un SUV que pierda la compostura cuando la carretera empieza a serpentear. Simplemente no busca la misma conexión con el conductor que encontramos en un BMW iX1, por ejemplo. Es una elección deliberada: donde algunos alemanes buscan equilibrar confort y dinamismo, el DS asume sin complejos que la prioridad es recorrer kilómetros con el mínimo esfuerzo posible.
Una gama sin híbridos plug-in
Hay otra diferencia importante frente al antecesor: la gama de motorizaciones. Si el DS 7 llegó a ofrecer Diesel, híbridos ligeros y híbridos plug-in, el nuevo Nº7 concentra la oferta en una versión híbrida y en tres variantes 100% eléctricas.
El acceso a la gama se realiza con el Nº7 Hybrid, que combina el motor turbo de tres cilindros de 1,2 litros con un motor eléctrico integrado en la caja automática de doble embrague y seis velocidades. El conjunto entrega 145 cv y utiliza un sistema eléctrico de 48 V que, según DS, permite circular hasta el 50% del tiempo en modo eléctrico en la ciudad.
Lo pude conducir brevemente y también resultó competente, especialmente para quien no pueda o no desee depender exclusivamente de la red de cargado.
Luego vienen las versiones eléctricas. Son una de las principales novedades del Nº7 y aquellas que, a mi parecer, tienen más sentido. Existen tres niveles de potencia: 230 cv, 245 cv y 350 cv, este último con dos motores y tracción en las cuatro ruedas. En aceleración máxima, un aumento temporal de potencia permite alcanzar, respectivamente, los 260 cv, 280 cv y 375 cv.

Las baterías tienen 73,7 kWh o 97,2 kWh de capacidad útil y permiten anunciar autonomías entre 543 km y 740 km. Es precisamente en este último valor donde el Nº7 presenta uno de sus argumentos más fuertes frente a los rivales alemanes.
La desaparición de la motorización híbrida plug-in es, sin embargo, difícil de ignorar. Era una de las soluciones más buscadas en el DS 7 y permitía combinar una utilización eléctrica en el día a día con la libertad proporcionada por el motor de combustión en los viajes largos. En el Nº7, esa posibilidad simplemente dejó de existir.
Afinal, ¿es mejor que los alemanes?
Llegamos a la pregunta que da título a este primer contacto. Y la respuesta no es tan simple como un “sí” o un “no”.
Empecemos por el precio. El DS Nº7 parte desde 45.500 euros con la motorización híbrida, mientras que las versiones eléctricas comienzan en 49.400 euros. Como referencia, un Audi Q4 e-tron actualmente parte en 49.700 euros, un BMW iX1 en 50.050 euros y el nuevo Mercedes-Benz GLB eléctrico en 59.200 euros.

La versión eléctrica de mayor autonomía empieza en 55.100 euros —la que conduje en este primer contacto—, mientras que el Nº7 E-Tense AWD Long Range, con 350 cv y tracción en las cuatro ruedas, parte de 67.800 euros. No son cifras bajas, pero tampoco desentonan con el segmento en el que DS quiere competir.
Y hay áreas en las que el Nº7 puede dar ciertas lecciones a los alemanes. El aislamiento acústico es excelente, la suspensión predictiva ofrece un nivel de confort muy alto y los 740 km de autonomía colocan a la versión Long Range entre las referencias de la categoría.
Por otro lado, le falta el involucramiento dinámico de un BMW y, sobre todo, el peso de décadas de reputación que acompaña a las insignias alemanas. Para muchos compradores de este segmento, eso sigue contando tanto como una ficha técnica.
Por eso, ¿mejor que los alemanes? En todo, no. Pero ya no es posible mirar al Nº7 solo como una alternativa distinta para quien no quiere un Audi, BMW o Mercedes-Benz. En confort, calidad, silencio a bordo y autonomía, este DS tiene argumentos para enfrentarlos sin ningún complejo.
Y quizá ese sea el mayor elogio que se le puede hacer.



