El Kia EV2 no es el eléctrico más barato del segmento, pero pocos logran hacer tanto con una batería tan pequeña.
El Kia EV3 ha recibido elogios desde que fue lanzado y se perfila como una de las propuestas eléctricas más interesantes de su segmento. Un modelo que ya describimos aquí como “perfecto en todo, menos en una cosa”, el precio.
Con el EV2 la marca surcoreana decidió seguir exactamente la misma receta, pero en un formato más compacto y asequible, ya que este modelo tiene la responsabilidad de ser el eléctrico más barato de Kia en el mercado europeo. Pero no crean que eso le resta ambición, ya que quiere ser referencia en el concorrido segmento B-SUV.
Para ello apuesta en lo que considero dos de sus argumentos más relevantes: la eficiencia energética y la autonomía. Y al parecer no soy el único miembro de Razón Automóvil que comparte esta opinión:
Los gustos no se discuten
Desarrollado específicamente para el mercado europeo, vale la pena elogiar la valentía de Kia al crear un modelo con una personalidad visual fuerte, especialmente si consideramos el gusto de los europeos, algo criterioso.
Aun así, puede que no agrade a todos. El exterior adopta el mismo lenguaje de estilo que ya conocemos de otros modelos de la marca, con formas bien definidas, volúmenes marcados y una fuerte presencia visual.
El frontal vertical, las protecciones de plástico en los parachoques y las taloneras, y la firma lumínica posicionada en los extremos le confieren una sensación de anchura y robustez, inspirada en el mundo de los SUV, aunque este modelo no tiene pretensiones de salir del asfalto.
La unidad probada venía equipada con llantas de 18″, exclusivas de la versión Drive. Además de darle una presencia más interesante, no sentí que afectaran el confort.
Espacio y versatilidad por encima de la media
A pesar de medir 24 centímetros menos que el EV3, el EV2 sorprende por su habitabilidad. Gran parte del mérito pertenece a la plataforma E-GMP, desarrollada específicamente para vehículos eléctricos, lo que permite colocar las ruedas muy cerca de los extremos de la carrocería, liberando espacio para los ocupantes.
El espacio para los ocupantes continúa siendo uno de sus mayores atractivos. Incluso el desafortunado que viaje en el asiento central no tendrá grandes quejas, gracias a la ausencia de túnel central.
Al frente también tengo poco que señalar. Al igual que los modelos más recientes de la casa surcoreana, el tablero está dominado por tres pantallas: dos de 12,3″ a los extremos, dedicadas al cuadro de instrumentos y al sistema de infoentretenimiento, y una de 5,3″ en el centro para la climatización.
El espacio para los ocupantes sigue siendo uno de sus mayores atractivos. Incluso el desafortunado que viaja en el asiento central no tendrá grandes quejas, gracias a la ausencia de túnel central.
Delante también tengo poco que señalar. Al igual que los modelos más recientes de la marca, el tablero está dominado por tres pantallas: dos de 12,3″ en los extremos, dedicadas al instrumentación y al sistema de infoentretenimiento, y una de 5,3″ en el centro para la climatización.
Este último está en una posición poco favorable, ya que queda parcialmente tapado por el aro del volante. Afortunadamente, Kia compensó esa decisión con comandos físicos para las funciones principales de climatización, una solución que sigue siendo más intuitiva durante la conducción.
La eficiencia es la consigna
Si hubo algo que realmente me impresionó del EV2 fue su eficiencia. La versión que probé cuenta con un motor eléctrico delantero de 108 kW (147 CV) y 250 Nm de par, alimentado por la batería más pequeña de la gama, de 42,2 kWh.
Esta configuración permite hasta 317 km de autonomía oficial (ciclo combinado WLTP). Pero en los cuatro días que estuve a bordo del EV2, me quedé con la sensación de que ese valor es bastante conservador. De hecho, al comparar el consumo oficial de 15,1 kWh/100 km con los 11,5 kWh/100 km que registré, la autonomía real cercana a los 380 km parece perfectamente plausible.
Naturalmente, este número siempre dependerá del tipo de uso de cada quien. Si haces más autopista, este valor caerá bastante; si recorres más ciudad, este registro tenderá a subir. Así es con todos los eléctricos.

El sistema de regeneración de energía contribuye bastante al resultado positivo que conseguí alcanzar. Las levas tras el volante permiten ajustar la intensidad de la desaceleración regenerativa o seleccionar el modo i-PEDAL, que tiene la capacidad de inmovilizar el EV2, haciendo que olvidemos el pedal del freno.
Para quien usa el coche principalmente en la ciudad y trayectos mixtos, la batería de 42,2 kWh resulta más que suficiente. Si los 317 km de autonomía no bastan, la versión con la batería de 61 kWh promete unos 450 km entre cargas, haciendo del EV2 uno de los “reyes” de la autonomía en su segmento.
Confortable, pero con margen de mejora
En carretera, es cómodo, predecible y muy fácil de conducir. La dirección es suave, los mandos son intuitivos y todo contribuye a una experiencia relajada.
Los 147 CV y los 250 Nm de par aseguran prestaciones más que suficientes para la vida diaria, aunque nunca buscan impresionar con aceleraciones. Y no lo necesitan.












