Antes de los motores híbridos o del DRS, hubo una época en la Fórmula 1 en la que las escuderías podían permitirse una libertad tecnológica que hoy resulta difícil de imaginar. Y a principios de los años 90 las posibilidades parecían casi infinitas. Casi tanto como las relaciones de la caja de cambios de las que vamos a hablar.
Fue una de las épocas de mayor evolución tecnológica en la historia de la categoría. Suspensiones activas, control de tracción, ABS, dirección asistida y una electrónica cada vez más sofisticada convirtieron a los monoplazas en verdaderos laboratorios sobre ruedas.
Fue en este contexto que Williams desarrolló una de las soluciones más inusuales alguna vez probadas en la Fórmula 1: una caja de velocidades CVT, o transmisión de variación continua. Una tecnología que nunca llegó a competir… porque la FIA la frenó antes de su debut.
Una caja sin cambios y siempre en la relación correcta
Antes de avanzar a la historia de cómo una caja CVT estuvo a punto de llegar a la Fórmula 1, conviene explicar, en dos líneas, en qué consiste esta transmisión.
A diferencia de una caja manual o secuencial, con un número definido de relaciones, una CVT puede variar de forma continua la relación de transmisión dentro de un rango determinado. En la práctica, elimina los saltos entre cambios y mantiene al motor en el régimen ideal.
Esto permite mantener el motor cerca del régimen más favorable mientras el auto continúa acelerando, sin las interrupciones en la entrega de potencia asociadas a un cambio de relación convencional.
Es precisamente de aquí de donde nace una de las características que más divide opiniones en las CVT de carretera: pisamos el acelerador, las revoluciones suben y se mantienen prácticamente constantes mientras la velocidad continúa aumentando. La relación entre aceleración y el sonido de la subida de vueltas deja de existir.
Hecho el aparte técnico, volvamos a los libros de historia.
Williams de nuevo a la vanguardia
A principios de la década de 90, Williams era la referencia tecnológica de la Fórmula 1. Por ejemplo, aunque no inventó la suspensión activa, llevó esa tecnología a un nuevo nivel de eficacia con el FW14B, que dominó la temporada de 1992.
El sucesor FW15C fue aún más lejos. Diseñado desde cero para sacar provecho de estos sistemas, combinaba suspensión activa, control de tracción, dirección asistida y, a partir del Gran Premio de Francia, ABS. Alain Prost se coronó campeón en 1993 y Williams conquistó el título de constructores.

Mas a equipa continuava à procura de mais. Foi a partir do FW15C que nasceu um protótipo desenvolvido especificamente para testar uma transmissão CVT criada em parceria com a neerlandesa Van Doorne’s Transmissie (VDT).
O resultado era tão invulgar quanto o som. O motor parecia ficar «preso» praticamente na mesma nota enquanto o monolugar continuava a ganhar velocidade. Para quem estivesse habituado a ouvir um Fórmula 1 acelerar, devia parecer que alguma coisa estava avariada.
David Coulthard, então piloto de testes da Williams, conduziu o protótipo em 1993. A ausência de interrupções na entrega de potência levou-o a acreditar que a solução seria mais rápida, ainda que a equipa britânica nunca tenha chegado a realizar testes comparativos.
Coulthard especulou, em entrevistas mais recentes, que pudesse ser cerca de meio segundo mais rápido por volta que o monoplaza regular. Recorde aqui o teste e as reações de um muito jovem David Coulthard:
Nunca llegó a correr
A CVT apareceu precisamente quando a FIA se preparava para colocar um travão na escalada tecnológica da Fórmula 1. Para 1994, várias das ajudas que tinham marcado os anos anteriores desapareceram, entre elas a suspensão ativa, o controlo de tração e o ABS.
A intenção era reduzir a dependência da eletrônica e devolver maior protagonismo ao piloto, mas para a transmissão da Williams houve um obstáculo ainda mais básico: o novo enquadramento regulamentar passou a exigir um número definido de relações para frente — entre quatro e sete relações —, algo incompatível com o próprio princípio de funcionamento de uma CVT.
A transmissão de variação contínua da Williams ficou assim pelo caminho antes de alguma vez poder alinhar num Grande Prêmio. E entrou para a história como um dos maiores «e se?» da Fórmula 1.
Se tivesse sido permitida, obrigaria as outras equipas a desenvolver soluções semelhantes? Tornar-se-ia a norma? Ou as dificuldades de transmitir a enorme potência de um Fórmula 1 acabariam por limitar a sua evolução?
Nunca saberemos.
É impossível saber até onde poderia ter chegado esta solução. O mais provável é que tivesse obrigado os restantes construtores a seguir o mesmo caminho, alterando para sempre a evolução das transmissoes na categoria.
Apenas sobraram alguns vídeos dos testes realizados em 1993 e um raro vislumbre de um universo alternativo onde um Fórmula 1 acelerava sem passar de mudança em mudança, com o V10 da Renault aparentemente preso à mesma nota.