El primer automóvil en recibir una multa por exceso de velocidad

20 octubre, 2026

Hoy, los límites están bien definidos, las multas llegan por carta y los radares no duermen. Pero si retrocedemos a los albores del automóvil, ya existían reglas, límites y hasta la policía lista para actuar, incluso en una época en la que los automóviles eran raros.

Y cuando hablamos de los albores del automóvil, hablamos realmente de los inicios. El año era 1896, poco más de una década después de la aparición de las primeras “carrozas sin caballos”.

El límite de velocidad en las localidades era de dos millas por hora (mph), aproximadamente 3,2 km/h. Pero este límite ganaba contornos surrealistas, pues la ley exigía que un hombre caminara delante del automóvil, a pie, agitando una bandera roja, avisando a la población de la aproximación de ese objeto ruidoso y potencialmente peligroso.

Escándalo a 13 km/h

Fue en este contexto que Walter Arnold, ingeniero y emprendedor británico, entró en la historia. No como inventor, sino como el primer conductor multado por exceso de velocidad.

Arnold tenía licencia para producir automóviles de Benz en el Reino Unido y fundó la Arnold Motor Carriage. El coche en cuestión, conocido como Arnold Benz, era una adaptación local del Benz 1 ½ hp Velo, uno de los primeros automóviles que se llegaron a producir.

¿El problema? Arnold dispensó al hombre de la bandera roja… y decidió acelerar.

En Paddock Wood, en el condado de Kent, Walter Arnold fue detenido, el 28 de enero de 1896, por circular a unas 8 mph, lo que equivale a 12,8 km/h. Es decir, cuatro veces por encima del límite legal. Una velocidad hoy inferior a la de una patineta, pero que en 1896 fue suficiente para provocar una persecución policial, realizada… por un agente montado en una bicicleta.

Arnold terminó detenido, llevado a juicio y condenado a pagar un chelín (que hoy equivaldría a poco más de 10 euros en poder de compra), más los costos administrativos. Esta fue, oficialmente, la primera multa por exceso de velocidad de la historia, pero no terminó ahí.

Ironía del destino (y de la legislación)

La historia no termina sin ironía. Poco tiempo después de este episodio, el Parlamento británico aprobó el Locomotives on Highways Act, que aumentó el límite de velocidad a 14 mph (22,5 km/h) y abolió la obligatoriedad de la bandera roja.

Para celebrar esa liberación —literal— del automóvil, se organizó la Emancipation Run, una carrera entre Londres y Brighton destinada a demostrar que los coches ya no necesitaban ir avergonzados detrás de un peatón. Walter Arnold, por supuesto, participó en esa carrera. Y la prueba continúa realizándose hasta hoy, conocida como London to Brighton Veteran Car Run, reservada para automóviles construidos hasta 1905.

Más de un siglo después, esta historia sigue recordándonos que la relación entre el automóvil, la ley y la velocidad comenzó mucho antes y mucho más despacio de lo que imaginamos.

Diego Hernández

Soy periodista y apasionado del mundo automotriz. Desde Morelos sigo de cerca las noticias, tendencias y cambios que afectan a los conductores, con especial interés en movilidad, tecnología y actualidad del sector en México.