El precio de los combustibles está en máximos históricos, y por ello la temática de la carga fiscal ha vuelto al epicentro del debate.
Las críticas se multiplican y las más recientes surgieron a través de la ANAREC (Asociación Nacional de Revendedores de Energía, Combustibles y Estaciones de Servicio), para quienes el problema no está sólo en el precio del petróleo: también está en la porción que el Estado recauda por cada litro vendido.
En una conferencia de prensa, João Durão, presidente de la asociación, acusa incluso al Gobierno de “ganar dinero con los combustibles” y de “mentir a los portugueses”, defendiendo una reducción de la carga fiscal.
“En un euro de diésel, 60 céntimos son impuestos. En España no ocurre nada de eso”, afirmó el responsable, citado por la agencia Lusa, durante una declaración a los periodistas en una estación de servicio en Lanhelas, Caminha.
En declaraciones a Razão Automóvel, João Durão confirmó que la ANAREC está preparando un conjunto de propuestas para presentar al Gobierno con el fin de reducir la carga fiscal y, por ende, los precios de los combustibles.
España sigue siendo una alternativa
Para los minoristas, la reducción aplicada en Portugal no está eliminando la diferencia respecto a España. Según Durão, abastecerse del otro lado de la frontera podría representar un ahorro de “entre 30 y 40 céntimos” por litro.
“Tenemos que bajar la carga fiscal sobre los combustibles”, defendió el responsable de ANAREC, alertando sobre una “pérdida de competitividad exagerada” de las empresas portuguesas frente a las españolas.
La asociación también solicita una mayor fiscalización en las zonas fronterizas para frenar lo que considera un verdadero “contrabando” diario de combustible entre ambos países.
¿Afinal, cuánto es el descuento en los combustibles?
La crítica de ANAREC surge en un momento en que el Gobierno ha reforzado los mecanismos de reducción de la carga fiscal sobre los combustibles.
El descuento extraordinario en el ISP subió al inicio de esta semana, como respuesta al notable aumento observado del precio de los combustibles. En el diésel subió de 7,163 céntimos por litro a 9,649 céntimos por litro, mientras que en la gasolina, pasó de 5,162 céntimos por litro a 7,548 céntimos por litro.
El Gobierno también contabiliza otros mecanismos que permiten reducir el peso de los impuestos por cada litro de combustible. En total, las ayudas del Gobierno totalizan una reducción de alrededor de 23 céntimos por litro.
Es precisamente esta diferencia en la forma de contabilizar el esfuerzo fiscal lo que ayuda a explicar parte de la polémica. Mientras el Ejecutivo señala la reducción global de 23 céntimos por litro, ANAREC continúa mirando el peso real de los impuestos en el precio final y considera que la carga fiscal permanece demasiado elevada.
Según el Gobierno, las medidas actualmente en vigor deberían representar una pérdida de ingresos fiscales de alrededor de 1.300 millones de euros hasta fin de año.