China quiere seguir transformando su industria automotriz. El nuevo plan para el sector, elaborado por nueve organismos gubernamentales, establece varios objetivos que deben alcanzarse para finales de la década.
Entre ellas destaca una meta particularmente ambiciosa: para 2030, los vehículos de energías nuevas (NEV) deberían representar el 70% de los automóviles de pasajeros nuevos vendidos en China. En esta categoría entran los 100% eléctricos, híbridos enchufables (plug-in), eléctricos con autonomía extendida (EREV) y vehículos de hidrógeno.
Aunque 70% pueda parecer una meta ambiciosa, podría alcanzarse mucho antes de 2030. En 2025, los NEV ya representaban el 54% de las ventas minoristas de automóviles de pasajeros, según datos de la China Passenger Car Association (CPCA).
Este año, siguió aumentando. En agosto, la cuota de eléctricos, híbridos enchufables y NEV restantes alcanzó un máximo histórico de 65,2%. Es decir, faltan menos de cinco puntos porcentuales para alcanzar la meta definida para el final de la década.
Conducción autónoma a gran escala
La conducción autónoma es otra de las prioridades del nuevo plan. Además de ser el mayor productor mundial de automóviles eléctricos, China también ha estado a la vanguardia de la implementación de tecnología de conducción autónoma, junto con Estados Unidos. Pero el gigante asiático quiere más.
Para 2030, sin avanzar con números concretos, China quiere ver automóviles con funciones de conducción autónoma utilizados a gran escala y sistemas altamente automatizados operando en autopistas, carreteras rápidas y algunas vías urbanas.
Beijing también quiere reforzar la influencia internacional de su industria. El objetivo es situar a varias empresas manufactureras chinas entre las 10 más grandes del mundo en volumen de ventas y aumentar la influencia del país en la definición de normas y regulaciones internacionales.

Pero el plan también intenta responder a algunos de los problemas que la propia expansión de la industria automotriz china ha generado.
Las ventas de automóviles de pasajeros cayeron prácticamente 21% en los primeros ocho meses de este año y la guerra de precios continúa presionando los márgenes de los fabricantes.
En ese sentido, el Gobierno chino pretende reforzar el control sobre la capacidad de producción, endurecer las condiciones para la creación de nuevos fabricantes e incentivar la consolidación de la industria. Es decir, fomentar fusiones, adquisiciones e integración entre fabricantes que permitan eliminar capacidad obsoleta o ineficiente.
Las baterías también forman parte de la estrategia. El plan prevé nuevas normas para tecnologías como baterías de estado sólido y una mayor coordinación en la exploración y reciclaje de materias primas como litio, cobalto y níquel.